Art.2: El gato y... SU MARCAJE CON LAS UÑAS

28-04-2014

Publicado por: MARINA

El marcaje felino mediante sus uñas es un comportamiento absolutamente natural, pero es una de las características de los gatos que generan problemas de convivencia con el humano si no se adoptan las medidas oportunas.
El marcaje felino que efectúan con las garras, el que nos acaba resultando molesto y, en algunos casos, nos acaba desesperando, es el que generalmente se produce sobre superficies verticales. Se trata de un marcaje visual para el/los felinos y, sobre todo, una señal olfativa producida por la secreción de ciertas glándulas que existen entre los dedos.

Si este marcaje lo realizan sobre troncos de árboles en su vida en libertad, no será un problema para los humanos, que apenas se darán cuenta, pero cuando lo hacen en el interior de los hogares, puede convertirse en una auténtica pesadilla, aunque, como comentamos, tan natural es el que realizan en el tronco del árbol como el que "ejecutan" en el sofá.

Para evitar conflictos de convivencia debemos buscar la manera en la que el gato pueda “expresar su naturaleza felina” y que nuestro entorno no se vea afectado. Os damos ideas:

- Acostumbrar al animal desde su más tierna infancia, o desde su llegada al hogar al uso de rascadores: si jugamos con el animal y el rascador, si el animal impregna los olores de sus glándulas interdigitales en estos útiles enseres, el “afilado” de sus uñas y el marcaje con las manos no se realizará en muebles de alto valor económico o sentimental.

También facilita su uso los rascadores con catnip (Nepeta cataria) o si son impregnados con feromonas.

- Acostumbrar al gato al corte habitual de sus uñas, si nos dejamos asesorar previamente por los profesionales, el gato no tendrá miedo, pánico al cortaúñas y a la acción que provoca; si cortamos cuando nos apetece y por donde nos apetece, no conseguiremos establecer una rutina y podremos hacer mucho daño al animal.

Existe una opción que soluciona de forma definitiva todos los problemas que las uñas del gato provocan a su propietario: la extirpación quirúrgica de sus uñas o desungulación, una operación que cuenta con profesionales a favor y en contra.

Nosotros nos mostramos radicalmente en contra de esta práctica pues lo consideramos una amputación cruenta y que va contra-natura, y que va asociada a cambios comportamentales en el animal.

La operación tiene un postoperatorio largo y doloroso, que además obliga al animal a coger un nuevo tacto en el apoyo de sus garras al caminar, y que le limita en sus funciones naturales. Por supuesto desungular a un gato que tenga acceso al exterior o que tenga vida en libertad o semilibertad tiene un agravante evidente, pues anula su capacidad para cazar, defenderse o trepar, que tanto necesitan o disfrutan en sus salidas al exterior.

A los gatos hay que educarles desde que son muy muy pequeños para que marquen en los lugares adecuados (rascadores puestos a tal efecto en los hogares) y los humanos debemos comprender que si no han sido educados y no entienden dónde pueden o no marcar con sus uñas, no podemos eliminar un elemento necesario y fundamental de su anatomía como son las uñas, habrá que convivir con esa parte tan felina de su naturaleza y buscar soluciones menos drásticas y traumáticas.